miércoles, 14 de abril de 2010

Miedo del hombre a la mujer sin miedo


La historia es simple: sales de clase de inglés, a eso de las cinco y media de la tarde. Cruzas el parque pensando en tus cosas y al acercarte a uno de los bancos ves que se acaba de sentar un hombre. Un hombre muy hombre; un cuarentón que se deja caer con las piernas muy abiertas como si todos tuviésemos verdadero interés en lo que hay entre ellas. (Lo cual demuestra que es lo único que tiene, el pobre, de lo que sentirse orgulloso.). No puedes evitar un cierto desprecio y sigues andando, sin mirarle. Cuando ya has pasado el banco y te has olvidado del apuesto galánr, oyes una voz grave que dice, bajito, con ese tono de macho que no sabe disimular su cobardía:
- A ti te follaba yo, punky.
Respiras hondo y sigues andando, como si nada; gilipollas hay muchos.
- ...Te violaba, eh, a ti te violaba; puta.
Aprietas los dientes y le enseñas el dedo corazón por detrás, sin girarte.

En el ascensor, miras tu reflejo y te das cuenta de que seguramente él pensaba que te habías puesto una falda corta para provocarle.
Te dan ganas de llorar: en menos de un minuto te ha convertido en un objeto de deseo y desechable. No, no vas a llorar. Al llegar a tu cuarto, pones música y subes el volumen.

¿Quién a se iría a la cama con un hombre bajo la promesa de una violación?


Piensas en que seguramente haya chicas que se sientan bien cuando alguien les haga este tipo de comentarios, o les llamen desconocidos por la calle con un chasquido de dedos o un silbido. ¿Por qué? Porque se sienten apreciadas. Porque creen que tienen mucho culo o pocas tetas, porque mira qué tripa, porque cómo voy a ligar yo con esta cara y estos muslos.
Lo saben: Se lo dicen a todas horas en la televisión, se lo repiten treinta anuncios desde que salen de casa hasta llegar al colegio, lo ve en las revistas para adolescentes, en las revistas de moda. Sabe cuántas calorías debería consumir al día, sabe qué talla debería llevar, los centímetros que deberían medir sus piernas, cómo debería tener el pelo y cómo los labios.
Lo saben, y creen que es eso lo que necesita para ser alguien, para ser guapa, para poder mirar a los tíos buenos del insti sin sentirse una payasa.
Todas las preocupadas por lo mismo, todas asqueadas de su reflejo; pero en vez de ponerse de acuerdo en que vestir una talla 32 con 18 años no es natural, se confirman la necesidad de ser carnaza de empresas cosméticas. Cremas antiestrías, zapatillas tonificantes, potingues anticelulitis, cirugías estéticas... Una vida encadenada al espejo y a las facturas.
No son mujeres quienes dirigen esas empresas, y la proporción de productos embellecedores para hombres es mínima.
Pero nadie se cuestiona.
¿Has visto alguna película con una protagonista calva, gorda, fea?
Pero, ¿y un hombre?
Ellos no necesitan un físico perfecto para triunfar.
Ellas sí.

¿Te imaginas una mujer quedando con amigas para entrar a un local donde pagar por tener sexo con un desconocido?
¿Te imaginas a una mujer que pase la tarde sentada en un banco lanzando intentos de piropos a los jóvenes que pasen por delante?
No.
Pero en los hombres, bueno, es normal. Ya se sabe, son hombres, se les perdona todo.

Ellos se sienten en su completo derecho. Al fin y al cabo, eres tú la que va provocando. Haberte tapado más, que tú también... Haberte puesto una falda hasta el tobillo, manga larga en verano y un pañuelo en la cabeza. Pero, eso sí, cuando estéis los dos solos, más vale que bajo ese saco de patatas que te hacen vestir haya un cuerpo de revista.
Él, cuando esté en posición de dictar leyes, argumentará que "resulta impúdico" vestir ropa ceñida, por no decir que le pone y que no sabe controlarse. "Y quédate en casa, que no vea que hablas con otro", por no decir que sabe que cualquier otra persona resultará para su mujer más interesante que tú, porque tiene miedo a perder "lo que es suyo".
Por miedo, por cobardía, necesitan los hombres someter a las mujeres; hacerlas sentir inferiores para poder imponer leyes basadas en la propia inseguridad masculina.
Nadie les ha dicho que no deba ser así.

En unos países se impone la necesidad de no mostrar atractivo físico, en otras la necesidad de mantenerse siempre atractiva.

Hay que joderse.


Miedo de la mujer a la violencia del hombre, y miedo del hombre a la mujer sin miedo. ..


Gema Cuéllar, Cierra los ojos



P.D.: el feminismo no es el opuesto del machismo, aunque sí se opone a él. No defiende la supremacía de la mujer respecto al hombre, si no la paridad. La igualdad, independientemente del género, de las personas.
"Feminism is the radical notion that women are people."



nananá.lau

3 comentarios:

dijo...

Todas preocupadas por su imagen, ¿de qué les
sirve? ah claro, es muy útil para follarse al jefe de la empresa.

Y ahora tú, te pones a mirar tu reflejo, ¿y no te sientes mejor? Auténtica, original, sencillamente única.

Sin necesidad de que ningún desconocido te diga lo que llegaría a hacer contigo. Porque esa es su única manera de sentirse bien, mejor, superior. Y siendo sincera creo que simplemente les pone decir la palabra follar.

Hay que ver lo pequeñas que pueden llegar a ser algunas mentes, ¿verdad?.

No sabes como me alegro de que al menos la tuya tengo un tamaño inabarcable, porque la mente acaba cuando terminan los sueños; y créeme, ojalá los tuyos no acaben nunca...

PD: se me hará extraño escuchar a alguien que cante bien =)

Color..
siempre..
color; duende.

Jau.

Rêveuse dijo...

:O lo has clavao!!
es como si hubieras ordenado y redactado todo lo que ronda por mi cabeza... da asco :(
menos mal que en nuestra generación hay gente como nosotras. Esto va a cambiar, ;)


Un beso a ambasdos!!

sandocan en bicicleta dijo...

llegue por casualidad y me gusto mucho la entrada.
estoy de acuerdo y no.
es cierto que hay hombres lo suficientemente estupidos o desagradables como para insultar a una mujer en la plaza por deporte o para ligar con ellas (casi imposible que suceda, o no), pero tambien es cierto que hay mujeres con muy mal gusto, o maleducadas, por dar un ejemplo, señoras grandes que se quejan de que ya no hay caballeros son las que en una parada de colectivo empujan se colan en la fila y suben primeras, cuando uno de todas formas les iba a ofrecer el lugar o el asiento. Al colarse en la fila le quita a uno la posibilidad de ser caballero.
es cierto que muchas mujeres viven pendientes de la imagen que imponen las grandes empresas, pero tambien es cierto que lo mismo sucede con muchos hombres.

el intelecto va mas alla del genero de la persona. estoy de acuerdo sobre el miedo de la mujer a la violencia de el hombre, porque se encuentra en desventaja fisionomica, pero que un hombre (uno, no todos los hombres) sea violento no lo hace mejor que a la mujer, todo lo contrario.

una mujer sin miedo es tan capaz como un hombre sin miedo. tal vez decir que el hombre teme a la mujer sin miedo, contradiga a tu definicion de feminismo, porque no pareceria que se le estuviese dando el mismo valor a ambos, sino que se estaria poniendo al hombre por debajo de la mujer, cosa que es erronea a mi pensar, pues como dije antes, ambos son iguales, no pasa por el genero la cuestion.

para redondear mi idea, no creo que hayan mejores ni peores, sino distintos.
esta division de generos sirvio para favorecer a algunos en su momento, hoy se han revertido si no son todos, algunos papeles.

muy bueno el blog, con tu permiso volvere por aqui para leerte.
un saludo en la lejania.

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