lunes, 4 de abril de 2011

Delirio enloquecido.

Te debo mi voz
a menudo
con mis palabras que,
aunque vacías y huecas,
intentan llegar a conquistar
tu alma.

La calle suena,
animales se esconden
en las alcantarillas,
que visitan su propio rostro
deshumanizado por ella
a la vez maldita.

"Maldita rutina",
gritan,
porque ya no rugen,
ni sienten
ni aman.
Por ella.

Agua estancada
para pintar
los cuadros de casas desiertas,
cansadas de ver pasar
inquebrantables castigos
por sus paredes muertas.

No son días grises,
necesariamente.

Miriam
Jau

1 comentario:

Sara dijo...

El poema en si esta precioso, pero lo de ''Agua estancada para pintar.....''
me ha dejado sin palabras! Ö
Saludos :3

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