viernes, 4 de junio de 2010

Y con cada calada nos fumamos la realidad.


- Si fumas, al menos que sea de verdad. -Me dijo Alesana poco después de que nos presentaran.
- ¿Perdón?
- Si estás decidida seguir fumando, como parece, al menos fuma bien. -Miré mi cigarrillo dubitativa.
- ¿Y cómo se hace eso?
- Joder, pues sin timidez, sin victimismo ni culpabilidad. -Me robó el cigarro de la boca y continuó hablando a escasos centímetros de mi boca. Teniéndola tan cerca, me sentí mareada por su perfume y por los lentos movimientos de su boca, que saboreaban cada palabra.-  Tienes que cogerlo con convicción, como si cogieras por la cintura a una mujer, nada de juguetear con los dedos y tonterías. Después, te lo llevas a la boca - lo condujo a sus labios de carmín rojo- y coges aire. Coges aire con tanta fuerza que sientas cómo el humo te llena la boca y llega hasta los pulmones... Tienes que notar cada gramo de contaminación corriendo por tus venas hasta que te inunde todo el cuerpo, hasta que tú misma te hagas de humo y el crepitar del papel al quemarse sea el de tus alvéolos.
Alesana aspiró con tanta fuerza, y durante tantos segundos que pensé que no le quedaría más aire después de aquello. Cerró los ojos e inclinó la cabeza hacia atrás. Uno, dos, tres, cuatro, y separó los labios. Una bocanada de humo blanco inundó la habitación. Entre la niebla, vi que abría los ojos con fuerza y esbozaba una sonrisa.
- ¿Te das cuenta? Con cada calada haces el amor.


Dos meses después volvimos a encontrarnos, esta vez en un concierto. Me preguntó si aún fumaba, y si había aprendido a hacerlo bien. Le dije que no, que lo había dejado porque me estaba destrozando los pulmones. Se rió con descaro y se mordió el labio inferior cuando le pregunté si ella seguía con el tabaco.
- No.
Me cogió con fuerza por la cintura y me susurró al oído, siguiendo la letra de la canción que sonaba:
- Set me off like dynamite strapped tight around my waist.

Dos años después de que nos acostáramos supe que había muerto. No quise saber de qué.




P.D: A Anaís le gustaba el tabaco de cereza, por eso le sabía la boca a cereza amarga. 
Muy amarga.


Laura.

3 comentarios:

Lucía dijo...

Yo tampoco habría querido saberlo...

Miquel dijo...

Con cada calada haces el amor...
hace poco que entendí eso =)

Carmay dijo...

Me encanta el texto, y el blog.
Dibujas tan bien como escribes ;)

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