lunes, 6 de diciembre de 2010

Espejos. Espejismos

Nada más cerca de lo imaginario. Sentía tan lejos su lucha que ya no pretendía sobrevivir, lo hacía por inercia. Estaba acostumbradx a vivir sobreviviendo, a escapar de su realidad y a dejar de lado sus verdades. Solamente existía una cosa, algo que a primera vista podía parecer irrelevante pero que llenaba todo su mundo, todas sus ilusiones. Dejó de creer en todo aquello que le contaron desde niñx, solamente sentía vivos al sol y a la luna y por eso sólo creía en ellos. No pensó en que llegaría el día en que no los pudiese volver a ver, pero así fue; se hicieron tan altos los edificios que ya no veía casi nada. De noche las farolas cegaban la luz de la luna y apenas salía el sol por las mañanas, el mundo había empezado a alimentarse de una penumbra constante. Pero a pesar de todo y de su sinsentido, había algo que siempre le hacía sonreír, alguien. Y sobre todo le encantaba tener las ventanas abiertas, siempre le había encantado sentir la brisa en su cara cuando hacía el amor. Por eso, y por sus besos; seguía teniendo ilusión por algo. No todo es blanco, siempre puedes descomponerlo y enfocarlo con otra luz.

Curiosas las nubes.



Miriam
Jau

domingo, 5 de diciembre de 2010

PREFIERO VIVIR ENTRE CUENTOS QUE CREERME ESTA ABSURDA MENTIRA QUE QUIEREN HACERNOS CREER

Lágrimas y revolución
en un mundo corrompido
por mentes sin corazón
y corazones destruidos.
 
Ya no vale ser distinto,
ya no aman la libertad,
ya no existen mariposas
luchando por la igualdad.

Deja que te cuente un cuento
donde domina la verdad,
donde se esconden los traidores
que dejaron de bailar.

Una historia sin mentiras,
un cuento de realidad,
entre tu vida y la mía;
una historia sin final.

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  Dime, ¿quién soy yo?;
ya no se si existo o no.
Mi nombre queda en susurro,
mi voz desapareció.

Solo puedo gritar
que esta vida que nos dan
ya no es vida, ya no es nada
porque ni siquiera es verdad.
He vuelto a darme cuenta
de esta maldita mentira,
y he vuelto a odiar el sistema
que me robó mis sonrisas.

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Prefiero vivir entre cuentos que creerme esta absurda mentira que quieren hacerme creer. En mi utopía no hay sangre, no hay banderas ni traición, tampoco existen las guerras y domina el corazón. No me guío por un estado ni me dejo dominar, tan solo mi alma me guía para poder escapar. Te invito a soñar, te enseño a volar; solo tú debes creer que puede ser realidad.

Vivimos envueltos en una mentira donde vale más el dinero que las sonrisas. Pero créeme, estamos hechos de color, y sólo tú puedes saber de qué color quieres ser.

¿Acaso decidimos quiénes somos?
¿Acaso decidimos lo que somos?
Ya no se si humanx o animal, solo se que lo que pintan no es verdad ni realidad.



Miriam
Jau

jueves, 2 de diciembre de 2010

Todo es mejor en pequeñas dosis.

No dejes que te usen. No seas un muñeco sin alma en su "civilización". No seas unx más. Se únicx. Se .

Es triste pensar y saber con certeza que quieren destruir la civilización tan solo porque nuestra sobredosis de pensamientos podría destruir su sistema.

- Elige muy bien las palabras, en este juego te permitimos decir sólo aquellas que sean formales sino, desaparecerás. Nosotros te ofrecemos un susurro y si no nos parece bien, desaparecerás.

¿Qué? Ya se ha prohibido la civilización. Perdieron su rumbo al intentar que desapareciese su mentalidad; perdieron su rumbo, perdieron su rumbo, perdieron su rumbo...
Nos rodean marionetas, nos vigilan cámaras de seguridad hasta cuando follamos, nos prohiben la vida y nos roban la libertad. Manipulan las acciones, controlan nuestros pasos y asesinan lo que tocan. Tampoco nos permiten amar, sentir algo tan fuerte que nos lleve a destruirlo. Por eso debemos soñar, porque si no lo hacemos nosotrxs nadie más lo hará. Pero que nuestros sueños se vuelvan realidades para que no se difuminen con la oscuridad y el vacío de sus ojos. Vivamos más allá de los límites del cuerpo. Te invito a sentir. Te enseño a volar, que con tanta tristeza nos estamos ahogando en este mar sin agua; en este desierto sin luna.
Porque el cielo es el mismo desde todos los puntos del planeta; así que no lo rompas: PÍNTALO.



Miriam
Jau.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Pierdo el equilibrio, cayendo en el delirio de no sentir

Más bipolar que una bombilla.
Mil veces más.

Una vela encendida para alumbrar carencias, 
para palpar miserias.
Humanas, en su mayoría.

Me faltan ilusiones, aún. Y aún me falta algo o alguien por lo que ilusionarme. Pero todo se cura. Sí, se cura, enferma, se renueva y vuelve a caer... y otra vez.
En cuanto parece que tengo fuerzas me quedo sin ellas. Un par de aleteos, ¡plof! y de nuevo al suelo.
Al fin y al cabo, no merecería la pena volar si no supiera que puedo tomar aire, muy a duras penas, a kilómetros bajo el mar, bajo todas las rocas y lápidas del planeta; y quedarme sin oxígeno de repente, como si nada, como si fuese normal no respirar.

La racionalidad es, cuando no el placer de un dios o la condena de un animal, un auténtico estorbo.

Y así, esa caótica manía de analizarlo todo, de ordenar todos los pensamientos y sentimientos, incluso los que aún no existen, ayuda a entender a los demás. Los ojos cansados están acostumbrados a ver, y entienden.
Cuando tienes tantos venenos en la cabeza es fácil encontrar la pócima que alegre a otro; y sumando tristezas aprendes a provocar sonrisas fácilmente. Cachitos de muerte te hacen luchar por la vida... de los demás.

Sólo soy capaz de ayudar a las personas cuando no significa luchar por mí y por mi alegría. Eso, tan simple, parece ser lo último en aprenderse.
Lo que no tengo claro, es si se trata de un altruismo infinito, o del mayor de los egoísmos.


Así que no me preguntes por felicidad. No aún.

Hay monotonías que, como un ácido, disuelven energías,
me disuelven.

Hay pensamientos que...


deberían callarse.
Déjame sentir.



Ya es invierno y hace frío, no hagamos mayores dramas.
Seguimos vivxs, ¿no es cierto? Pues ven, dame calor, hazme poema, y que no se me olvide respirar.

Laura Nana