viernes, 26 de febrero de 2010

Hijos de la nada




Vivimos sin ser conscientes de que estamos vivos. Somos un perverso reflejo del tiempo, el espejismo de lo perdido y lo nunca encontrado.
Somos la vaga imagen de lo que fuimos, de lo que no somos y de lo que deberíamos llegar a ser y no seremos.
Actuamos como si fuera cierto todo lo que creemos y real todo lo que perciben nuestros sentidos.
Confiamos en la seguridad de un mundo basado en verdades ya establecidas, en el cual es impensable pensar al margen, dudar de las bases. No nos hace falta, sencillamente.
¿Sabéis que no estamos vivos? No podemos estarlo porque no tenemos conciencia de ello. Dejamos que el tiempo sea quien escriba nuestra historia; el tiempo artificial que nosotros mismos nos impusimos para demostrar que somos superiores al resto de animales. Nuestro invento nos ha esclavizado.
¿De veras no te suena de nada todo esto?
Nos basamos en normas que intentan justificar el absurdo.
Somos meros espectros, pequeñas manchas en una realidad siempre confusa e incompleta a voluntad.
No sé qué podemos esperar del futuro, si lo basamos en un tiempo que no traerá nada que no hagamos nosotros. Y no hacemos nada; perdemos el tiempo, esperamos a que pase y después llegue.
Vivimos apáticos en una muerte cerebral creada por la impuesta sensación de bienestar.

Somos envividiables, ¿verdad?




"Que el puño en alto significa rebelión,
que si gritamos es para saber que estamos vivos."

martes, 23 de febrero de 2010

Se están cargando las nubes....

...Y ya huele a tormenta.

Ojalá la lluvia diluya a las personas grandes que convierten a los niños en personas grandes.

Las que les enseñan a decir: yo no soy racista, pero es que los negros...

Las que les convierten el cerebro en migas de pan tostado.

Esas que les hacen creer que si no eres "perfecto", no puedes ser feliz.

JA!
Ellos no serían felices ni con toda la perfección del mundo


nana:lau

domingo, 21 de febrero de 2010

Tic tac tic tac crac pum pum pum tac



Necesito el tiempo exacto.

Hice un nudo con los latidos, porque tenía miedo de dejármelos olvidados en algún rincón de palabras sin voz. Como al final del día todos los latidos quieren perderse, los até para encontrarlos a la mañana siguiente.

Hice un nudo con los latidos para que no se enredaran en las trenzas de mi pelo, y se deslizaran como enredaderas por mi piel y por la tuya, confundiéndote con un árbol seguro.

Hice un nudo con los latidos, para que se mantuvieran quietos en mi pecho. Para que no se asustaran, que se quedaran tranquilos.

Y cuanto más apretaba el nudo más hacían por soltarse.


El tiempo exacto para existir.

jueves, 18 de febrero de 2010

Mariposas Psicodélicas.



Piensa en la fugacidad de un instante.

Justo ahora estás pensando en un momento feliz de tu vida.
¿Feliz?
Ya no lo sé diferenciar.
Piensa en las ganas de vivir.
¿?
Bah...te falta ilusión.
Pues dime...
Aprende. La vida es eso.
Pero...
¿Ayudarías a una mariposa a salir de su capullo?
Si lo necesita...
NUNCA lo hagas.
Pero...
No juegues con su vida.
Pero...
¡La matarías!
Pero... ¡déjame hablar! y cállate de una vez.
No sobreviviría...
¿?


- Lo siento, ya he colgado.


Que no nos corten las alas.


(A mí hoy me ha dado por sonreír).

Jau