miércoles, 2 de noviembre de 2011

Barcelona II

La ciudad, como el bosque, tiene miles de ojos.
Miradas curiosas que aprehenden la realidad
a mordiscos, o en migajas.
Sin darnos cuenta digerimos Barcelona
y a sus calles devolvemos
el vómito embaldosado,
la tos convertida en mariposas.
No hace falta saber idiomas:
todos escuchamos el mismo rugido del tráfico
y el mismo motor.


Las grandes avenidas nos demuestran que las líneas paralelas provienen de un mismo punto, y que allí a lo lejos se juntan, en otro lugar que tampoco existe.

Seguimos caminando

Cruza la calle
El semáforo en verde
Tu piel en mi piel.
Nos encontramos en el paso de cebra
en lo que dura un semáforo.
Desde el coche nos vemos allí quietos,
abrazados, reteniendo el tráfico.

Sé que me ves porque te miras,
y puedo entender lo que (no) dices porque también me escucho,
aunque no lo entienda.



laura.nana

1 comentario:

Lucía dijo...

A finales de mes visitaré Barcelona, espero que sea tan mágica como la pintas.
Un beso, Laura.

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